viernes, 1 de noviembre de 2013
Retorno
He tenido esto abandonado desde que comencé mi andadura formativa como residente. Pero las nuevas circunstancias, algo más de tiempo, nuevas experiencias y el impulso de mi querida Amanda Pinkleton se conjuraron hasta verme a mí misma buscando las claves para acceder al blog.
Ultima entrada: 2010.
2010!!!
No puedo creer que haga tanto tiempo. Ahora me siento algo mejor por no recordar las claves. Y es que en este tiempo he tenido que almacenar muchos datos en la cabeza (útiles e inútiles). Pero no os preocupéis, ya las he recuperado y estoy aquí para contaros cositas.
Volveré a compartir experiencias y reflexiones (ahora mismo desde Londres, como "cienes y cienes" de españoles). Y por supuesto, volveré a compartir curiosidades sobre la mente, ese misterio que me entusiasma. Tal vez este tiempo de formación y trabajo me/os proporcione una nueva perspectiva. Es lo que tiene estar en contacto con mentes brillantes...y con profesionales también.
domingo, 18 de abril de 2010
Trastornos psicopatológicos curiosos: Síndrome de Windigo
"El invierno ha sido muy duro, y nosotros, los miembros de la tribu Ojibway, sabemos que cuando el tiempo es malo, alguien va a ser poseído por el windigo. ¿Sabe usted como nos damos cuenta los demás miembros de la tribu cuando alguien ha contraído el mal? Al principio, el poseído siente que no le apetece la comida normal: tiene nauseas y vómitos ante ella. Si el windigo sigue dentro de él, la persona se siente cada vez más inquieta, más desasosegada y la comida acaba por resultarle repugnante.
Se está convirtiendo en un windigo, en un caníbal.
El curandero interviene entonces. Si sus hechizos no obtienen resultados positivos, el poseído suele pedir a la tribu que le mate. En épocas pasadas lo hacíamos”.
En el manual de diagnóstico de la OMS aparece, en el apartado de trastornos mentales, una categoría que reúne los llamados síndromes culturales. Estos síndromes o trastornos son raros, casi anecdóticos y exclusivos de una terminada cultura.
Entre este tipo de trastornos se encuentra el síndrome de Windigo, trastorno de Windigo o psicosis de Windigo (también se utilizan los vocablos Wihtigo, Wendigo, Windibum y Witiko )
En este caso, es un tipo de trastorno mental que se producía entre las tribus Cree, Montagnais-Naskapi, Ojibway y Saulteaux de Canadá y Alaska. La persona que la sufría dejaba de comer, teniendo náuseas, vómitos , malestar ante la comida, episodios de insomnio o alucinaciones. Si no se paraba este estado la persona empezaba a manifestar el temor de que el wendigo (un espíritu) le poseyera, provocando esto que acabara convirtiéndose en caníbal. Antes de que esto ocurriera pedían a los miembros de su tribu que los mataran.
Windingo es el nombre ojibwa para un mostruo propio de la mitología de los pueblos algonquinos, quienes representan esta criatura gigante en forma de una mujer seductora cuyo corazón está hecho de hielo (y en algunas representaciones con la cabeza de fuego). También puede presentarse como una especie de ogro o como una criatura mitad animal mitad humano.
Asimismo, los primeros viajeros europeos de tierras boreales representan el espíritu del “Norte”, que seducía a los hombres perdidos en la inmensidad blanca al mismo tiempo que los precipitaba hacia la locura.
Se supone habitaría en los bosques más septentrionales y profundos del continente americano. Aparentemente es una personificación de la llamada atávica que los bosques profundos y la naturaleza más salvaje provoca en los hombres y, en su faceta más oscura, un mito para explicar la bestia en la que se puede convertir un ser humano cuando hace caso de dicha llamada. Este mito podría estar relacionado con historias entre los pueblos indios acerca de casos de canibalismo para sobrevivir a los duros inviernos de estas duras zonas del continente.
Las leyendas acerca del Wendigo son numerosas, así en unas es una personificación de un gran cazador que se perdió en el bosque y por alimentarse con carne humana fue castigado y se transformó en algo parecido a un monstruo, con grandes manos con garras y muy ágil, que se alimenta de carne humana. En otras se dice que es un espíritu del bosque, corpulento y con pelo blanco, que se alimenta de musgo. En casi todas se cuenta que comía guerreros que se aventuraban demasiado en los grandes bosques desiertos y helados del norte de Estados Unidos y Canadá y que se perdían en los mismos.
Delirios, alucinaciones, miedo a estar poseído, ataques de depresión agitada, miedos e impulsos sádicos orales... Todos estos síntomas son evocados en los cantos que los chamanes amerindios han inventado en honor de Windigo, cantos que se pensaban podían “curar” al enfermo antes de convertirse en el monstruo.
La mayoría de los casos datan del siglo XIX aunque existe controversia acerca de si realmente han llegado a existir. Marvin Harris argumenta que estos episodios responden únicamente a un sistema de homicidio por prioridad en situaciones ambientales extremas, ya que se usaba el temor al wendigo como justificación para romper el tabú de matar a un compañero. Con ello se conseguía acabar con elementos problemáticos y aumentar las posibilidades de supervivencia del resto del grupo. Marvin Harris añade además la importancia de que en estos casos solo se cuente con el testimonio de los miembros supervivientes y no con el del supuesto wendigo. Para Seymour Parker estas explicaciones ambientales no son creíbles, ya que no siempre que se daba la psicosis era en situaciones de hambre y además no existen casos conocidos en otros pueblos que viven en situaciones extremas parecidas, como los esquimales. Parker da una explicación más psicoanalítica que tendría que ver con las necesidades de dependencia frustradas en la infancia. También afirma que los casos de psicosis por Windigo se dan principalmente en hombres que han sufrido fracasos en la caza, sintiéndose abandonados, inútiles y desprovistos de poder y raramente en mujeres.
miércoles, 10 de junio de 2009
Una de reflexiones
Un sistema que obtiene sus objetivos de una base externa al sistema es inmune a este tipo de procesos"
En Teoría y ejercicios prácticos de Dinámica de Sistemas, de Juan Martín García
jueves, 26 de marzo de 2009
¿Y por qué a mí no?
¿Alguna vez os habéis planteado por qué el ser humano es monógamo en muchas de las culturas? Hay ciertas teorías que hablan del instinto femenino de supervivencia para sí misma y su prole...otras sobre el carácter puramente socioculural de este hecho. Pues bien, yo creo que la verdadera razón es algo mucho más simple que todo esto: los celos.
Somos monógamos porque necesitamos que alguien haga algo por nosotros y solo por nosotros. Otorgamos una posición de supremacía a alguien, le elevamos a una posición destacada sobre todos los demás para que quede de manifiesto que es por esa persona por quien vamos a esforzarnos, por quien vamos a hacer cosas especiales, a quien vamos a apoyar y a mimar más que a nadie. Y además, necesitamos que alguien nos eleve a nosotros a ese pedestal...no llevamos muy bien que alguien “a nuestro nivel” tenga más atención que nosotros. Y si no me creéis, halagad en un grupo de iguales a alguno de los miembros y observar las caras...contad las expresiones de “y por qué a mí no” y sabréis a lo que me refiero. Para sembrar discordia solo hay que romper el equilibrio de atenciones en un grupo y al parecer, para ello es mucho más efectivo tener un detalle con uno de los miembros que no tenerlo con ninguno...
jueves, 18 de diciembre de 2008
Nos hicieron creer
Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas, la responsabilidad de completar lo que nos falta.
Las personas crecen a través de la gente. Si estamos en buena compañía, es más agradable.
Nos hicieron creer en una fórmula llamada "dos en uno": dos personas pensando igual, actuando igual, que era eso lo que funcionaba. No nos contaron que eso tiene nombre: anulación. Que sólo siendo individuos con personalidad propia, podremos tener una relación saludable.
Nos hicieron creer que la boda es obligatoria y que los deseos fuera de término, deben ser reprimidos. Nos hicieron creer que las personas más atractivas físicamente son más amadas.
Nos hicieron creer que sólo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de élla están condenados a la marginalidad. No nos contaron que estas fórmulas son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes y que podemos intentar otras alternativas. Ah, tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto.
Cada uno lo va a tener que descubrir solito. Y ahí, cuando estés muy "enamorado de tí, vas a poder ser muy feliz y te vas a enamorar de alguien"
Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor, aunque la violencia se practica a plena luz del día.
John Lennon
domingo, 16 de noviembre de 2008
Mercado Medieval cacereño
Una gran idea, por cierto, el incluir una representación de la cultura judía en la parte de la ciudad que albergó la historia de este pueblo...Lástima que a lo más que llegamos fue a poner sábanas blancas de un lado a otro de las callejuelas y alguna que otra estrella de david pintada "a lo rotu".
Había una mezcla un poco extraña. Daba una impresión entre la "multiculturalidad" y el aprovecho-para-vender.
A lo largo de la parte cristiana (junto a tragafuegos que asustaban a los pequeños -y las no tan pequeñas- de la fiesta) había puestos de asadores y tabernas o abadías, que asaban cochinillos emulando los festejos de los más afortunados habitantes medievales.
Y entre toda esta representación de antaño, de repente, una pizzería...con traje de campesino-tabernero, eso sí; y con los precios anunciados en una talla de madera...pero pizza de chorizo al estilo tele-remo. Unos pasos más allá, tras el horno de piedra-pizarra, una sidrería...difícil de encuadrar en el espacio-tiempo...
El zoco árabe, más grande que nunca, con las máquinas giratorias de kebab a toda mecha, repartiendo imágen de la España de los siete velos y salsa de yogurt a partes iguales. Los frates invitaban a una cañita a las bailarinas de danza del vientre tras su actuación "meneando" las caderas... que hacían babear al personal masculino adolescente al más puro estilo regeaton.
En el mercado uno podía guiarse por los olores. El olor a garrapiñadas de la plaza se mezclaba con el de los tés y con el olor a quemazón de unas piedras de imán que vendía por 3 euros un Merlín sin barba.
En el arco de la estrella, olor a jobones e inciensos. En Santa María, el olor a costillas asadas y cochinillo al horno, indicaban el comienzo de la zona cristiana y el olor a te y a pastelillos de miel, su final.
Pendientes, anillos, pulseras...prendedores, carteras y bolsos. Zapatillas con borreguito, pieles, gorros y hasta excalibur. Ponis, camellos, ocas y halcones. No sabemos de qué época eran representativos pero animaban el cotarro.
Flautas, pinochos, piña colada, velas y curri. Cuadros con escudos, tejas con pinturas, tu nombre en árabe o una lectura del tarot...quien no encontraba algo es que no buscaba bien.
domingo, 2 de noviembre de 2008
Y llegó el frio

