miércoles 10 de junio de 2009

Una de reflexiones

"Un sistema que basa sus objetivos en la realidad y únicamente pretende mejorarla, está abocado a una tendencia permanente de bajos resultados.
Un sistema que obtiene sus objetivos de una base externa al sistema es inmune a este tipo de procesos"

En Teoría y ejercicios prácticos de Dinámica de Sistemas, de Juan Martín García

jueves 26 de marzo de 2009

¿Y por qué a mí no?


¿Alguna vez os habéis planteado por qué el ser humano es monógamo en muchas de las culturas? Hay ciertas teorías que hablan del instinto femenino de supervivencia para sí misma y su prole...otras sobre el carácter puramente socioculural de este hecho. Pues bien, yo creo que la verdadera razón es algo mucho más simple que todo esto: los celos.

Somos monógamos porque necesitamos que alguien haga algo por nosotros y solo por nosotros. Otorgamos una posición de supremacía a alguien, le elevamos a una posición destacada sobre todos los demás para que quede de manifiesto que es por esa persona por quien vamos a esforzarnos, por quien vamos a hacer cosas especiales, a quien vamos a apoyar y a mimar más que a nadie. Y además, necesitamos que alguien nos eleve a nosotros a ese pedestal...no llevamos muy bien que alguien “a nuestro nivel” tenga más atención que nosotros. Y si no me creéis, halagad en un grupo de iguales a alguno de los miembros y observar las caras...contad las expresiones de “y por qué a mí no” y sabréis a lo que me refiero. Para sembrar discordia solo hay que romper el equilibrio de atenciones en un grupo y al parecer, para ello es mucho más efectivo tener un detalle con uno de los miembros que no tenerlo con ninguno...




jueves 18 de diciembre de 2008

Nos hicieron creer

Nos hicieron creer que el "gran amor" sólo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años. No nos contaron que el amor no es accionado, ni llega en un momento determinado.

Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas, la responsabilidad de completar lo que nos falta.

Las personas crecen a través de la gente. Si estamos en buena compañía, es más agradable.

Nos hicieron creer en una fórmula llamada "dos en uno": dos personas pensando igual, actuando igual, que era eso lo que funcionaba. No nos contaron que eso tiene nombre: anulación. Que sólo siendo individuos con personalidad propia, podremos tener una relación saludable.

Nos hicieron creer que la boda es obligatoria y que los deseos fuera de término, deben ser reprimidos. Nos hicieron creer que las personas más atractivas físicamente son más amadas.

Nos hicieron creer que sólo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de élla están condenados a la marginalidad. No nos contaron que estas fórmulas son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes y que podemos intentar otras alternativas. Ah, tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto.

Cada uno lo va a tener que descubrir solito. Y ahí, cuando estés muy "enamorado de tí, vas a poder ser muy feliz y te vas a enamorar de alguien"


Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor, aunque la violencia se practica a plena luz del día.


John Lennon

domingo 16 de noviembre de 2008

Mercado Medieval cacereño

El Mercado Medieval de las Tres Culturas, es como han llamado este año al Mercado Medieval de Cáceres. Una parte cristiana en Santa María, una árabe en San Mateo y la judía, en el barrio judío (evidentemente).
Una gran idea, por cierto, el incluir una representación de la cultura judía en la parte de la ciudad que albergó la historia de este pueblo...Lástima que a lo más que llegamos fue a poner sábanas blancas de un lado a otro de las callejuelas y alguna que otra estrella de david pintada "a lo rotu".


Había una mezcla un poco extraña. Daba una impresión entre la "multiculturalidad" y el aprovecho-para-vender.
A lo largo de la parte cristiana (junto a tragafuegos que asustaban a los pequeños -y las no tan pequeñas- de la fiesta) había puestos de asadores y tabernas o abadías, que asaban cochinillos emulando los festejos de los más afortunados habitantes medievales.

Y entre toda esta representación de antaño, de repente, una pizzería...con traje de campesino-tabernero, eso sí; y con los precios anunciados en una talla de madera...pero pizza de chorizo al estilo tele-remo. Unos pasos más allá, tras el horno de piedra-pizarra, una sidrería...difícil de encuadrar en el espacio-tiempo...

El zoco árabe, más grande que nunca, con las máquinas giratorias de kebab a toda mecha, repartiendo imágen de la España de los siete velos y salsa de yogurt a partes iguales. Los frates invitaban a una cañita a las bailarinas de danza del vientre tras su actuación "meneando" las caderas... que hacían babear al personal masculino adolescente al más puro estilo regeaton.

En el mercado uno podía guiarse por los olores. El olor a garrapiñadas de la plaza se mezclaba con el de los tés y con el olor a quemazón de unas piedras de imán que vendía por 3 euros un Merlín sin barba.

En el arco de la estrella, olor a jobones e inciensos. En Santa María, el olor a costillas asadas y cochinillo al horno, indicaban el comienzo de la zona cristiana y el olor a te y a pastelillos de miel, su final.

Pendientes, anillos, pulseras...prendedores, carteras y bolsos. Zapatillas con borreguito, pieles, gorros y hasta excalibur. Ponis, camellos, ocas y halcones. No sabemos de qué época eran representativos pero animaban el cotarro.
Flautas, pinochos, piña colada, velas y curri. Cuadros con escudos, tejas con pinturas, tu nombre en árabe o una lectura del tarot...quien no encontraba algo es que no buscaba bien.

domingo 2 de noviembre de 2008

Y llegó el frio


Nos a visitado casi de sorpresa...no sabemos si se quedará indefinidamente o esto será solo un recordatorio del clima de antaño, porque con esto de que el tiempo está loco, no sabemos si estas serán unas blancas navidades o si recibiremos el próximo año en manga corta...

Sea como fuere, hemos tenido que desempaquetar los chaquetones y las mantas de un día para otro y parece que entre unas y otras, han salido ciertas cosas que tenemos guardadas para utilizar solamente durante el invierno.

Parece que junto con las zapatillas de estar en casa forradas de borreguito y los guantes desemparejados, sacamos la parte de sensiblería y nostalgia que con el calor no nos cabe debajo de las ropas veraniegas.

¿Por qué parece que el invierno es más propicio para la introspección? ¿Por qué es más fácil estar triste cuando hace frío? A lo mejor es cierto eso de que la primavera la sangre altera...O a lo mejor nuestra mente aprovecha el recogimiento del frío exterior para coger carrerilla y refugiarse en uno mismo de todo lo demás...


¿Os habéis fijado en que la navidad parece ser la época de "echar de menos"? Sí, ya se que hay una cultura familiar alrededor de la fecha...pero si es tan familiar, ¿por qué echamos de menos a un amigo o a un antiguo amor?

Las canciones parecen más melancólicas. Todo está rodeando de una especie de magia que intensifica las emociones (positivas y negativas). Peli romántica, de estas de llorar, y sofá no pegan con un 15 de agosto -tal vez porque la manta por encima es un complemento ineludible...-.


La ropa es más oscura, y las calles tienen más sombra...

Tal vez es eso, cosa de la luz...Dicen que la luz del sol nos anima, nos activa, nos hace ser más optimistas...De hecho hay terapias lumínicas para el tratamiento de la depresión y depresiones que desaparecen al terminar la estación invernal.

A lo mejor vivir más horas de noche nos vuelve más introvertidos, más pesimistas, más depresivos...más vulnerables.


Sea cual sea la explicación, cuidado al desempolvar los abrigos.


martes 21 de octubre de 2008

ISRS en el síndrome premenstrual: nuevo meta análisis apoya su efectividad

De acuerdo a un meta análisis de ensayos controlados publicado en la revista Obstetrics & Gynecology, los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) son efectivos en la reducción de los síntomas del síndrome premenstrual severo.

El síndrome premenstrual es común en mujeres de edad fértil, y su forma más severa, el trastorno disfórico premenstrual, tiene un impacto significativo en la calidad de vida de la mujer que lo padece. Si bien se piensa que los ISRS son el tratamiento farmacológico más efectivo, los meta análisis de la evidencia publicada tomaban estudios clínicos de hace algunos años atrás, habiéndose publicado nuevos ensayos clínicos en ese lapso.
Los autores concluyen que los ISRS son efectivos en la reducción sintomatológica del síndrome premenstrual y el trastorno disfórico premenstrual, sin diferencias significativas entre las drogas estudiadas. La administración continua aparentó dar una mejor respuesta que la administración intermitente, debido a que la idea actual y en la práctica prefieren el dosaje intermitente, se necesitan más estudios comparativos para aclarar este asunto.


Publicado en Atención Primaria, Ginecología y Obstetricia, Psiquiatria
Mayo 20th, 2008 por Flavio Guzmán


Para aclarar términos, el síndrome premestrual existe como trastorno, más allá de los, a veces evidentes, cambios de humor en la mujer. Es una afección de las llamadas psicofisiológicas, es decir, por una disfunción (en este caso, por una activación inadecuada en duración e intensidad) del sistema nervioso (específicamente, el sistema parasimpático).

ISRS son las siglas que corresponden con Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina, principal antidepresivo en la actualidad, aunque también se utiliza en el tratamiento de ansiedad y otros trastornos como el TOC.

jueves 16 de octubre de 2008

Trastornos psicopatológicos curiosos: El Síndrome de Couvade



De vuelta a la rutina entre folios repletos de intentos del ser humano por comprenderse a sí mismo, retomo la sección de trastronos psicopatológicos curisos que tenía tan abandonada...Esta vez, con un síndrome completamente masculino...y ahora vereis por qué.




El síndrome de Couvade se manifiesta en el hombre con la aparición de los síntomas del embarazo propios de la mujer.


Los síntomas comienzan generalmente en el tercer mes de gestación o en la fecha cercana al parto, y mimetizan los síntomas habituales de la mujer embarazada. Los síntomas que pueden aparecer son los siguientes:
• Cambios de humor
• Náuseas
• Vómitos
• Antojos
• Aumento de peso
• Cansancio
• Presión arterial baja
• Calambres en las piernas
• Dolores abdominales similares a las contracciones uterinas.

En casos extremos, los hombres han llegado a sufrir una distensión abdominal, es decir, que tenían hasta "el bombo"...

Las explicaciones que se dan a la aparición de estos síntomas son varias.

Algunas investigaciones están relacionadas con los cambios hormonales que aparecen en la mujer embarazada. De acuerdo a estos estudios las mujeres eliminarían señales químicas que podrían ser detectadas en forma imperceptible por el hombre. Esto generaría en él una acitud protectora hacia su pareja y a la vez provocaría todos estos síntomas en su cuerpo para que de alguna forma acompañe a su mujer durante todo este período.

Otras investigaciones se basan en estudios hormonales que se llevaron a cabo en varios hombres. Los mismos se realizaron luego de darles un muñeco bebé envuelto en una manta con el aroma de un recién nacido para que lo sostenga entre sus brazos y mientras se le hacía escuchar el llanto de un bebé. Los análisis posteriores indican un aumento de la prolactina y el cortisol.
El aumento en los niveles de estas hormonas generarían los síntomas y el comportamiento de la mayoría de los padres y de los futuros padres que ya están sumergidos en el mundo de los bebés.

Otra de las teorías para explicar este síndrome se basa en que el hombre trata de identificarse con la mujer embarazada. Es así que surgen sentimientos de celos, miedos a la llegada de un hijo, estrés por la responsabilidad de tener que convivir con una mujer que presenta cambios de carácter e incluso aversión por las relaciones sexuales durante el embarazo. Esta identificación con la mujer gestante generaría los síntomas en el futuro padre.