Los que hayáis visto la serie sabréis a lo que me refiero; a todos los demás os pongo en antecedentes. Chico (Ross) tiene que elegir entre dos chicas: su novia y otra chica (Rachel) que se le declara. Para tomar esta decisión elabora una lista con los pros y contras de cada una de ellas.

Hacer un balance sobre los aspectos positivos y negativos de algo es una técnica eficaz en la toma de decisiones, pero tal vez demasiado racional para una decisión en lo que a amor se refiere ¿o no lo es?
¿Está bien hacer Listas en el amor? ¿Deberíamos renunciar a lo racional en favor de lo emocional, de lo instintivo? ¿O de una forma u otra siempre acudimos a este tipo de toma de decisiones?
Por un lado, y apoyándome de nuevo en la serie, poner en una lista todos los defectos de alguien, acudir probablemente a sus inseguridades y complejos para utilizarlos como argumento en contra de una posible relación con él o ella...parece, cuanto menos, de ser algo canalla.
Pero, por otro lado, las incompatibilidades entre dos personas suelen acarrear graves problemas. Y conocer, de antemano, que éstas existen, parece ser la crónica de un fracaso anunciado.
Desde determinado punto de vista, las estadísticas y estudios parecen indicar que las parejas que se forman en agencias matrimoniales e intermediarios similares son más duraderas y con más éxito, como media, que las que componían la muestra de las consideradas “por métodos convencionales”. De esto podemos extraer que la elección racional aunque menos romántica es muy efectiva.
Desde el contrario, el romanticismo nos ha inculcado una concepción de amor y de relación más emocional, más entrañable, más subjetiva que objetiva.
Por un lado, parece muy frío juzgar a alguien en función de sus aptitudes, para dedicir si concederle el “puesto” de pareja, cual director de selección de personal privado y personal. Pero, ¿no es posible que ya lo estamos haciendo?
Mi intención está lejos de defender una postura u otra. Quienes me conocen, saben que si con algo soy crítica, es con las actitudes radicales. No me atrevería a decir si las Listas son buenas o malas; o si son justas o injustas. No lo se. Y, sinceramente, dudo que alguien puede aseverarlo.
Las historias románticas de príncipes azules nos enseñaron y las películas y seriales nos confirmaron que el amor es algo incondicional. Que el amor es querer a la persona íntegra y globalmente, con sus virtudes y sus defectos...No hacerlo parece considerarse como signo de la incapacidad o el no saber amar.
De nuevo hablamos de matices. Roncar, ser tozudo o la impuntualidad son defectos para muchas personas. Pero, posiblemente, superables. Tener una concepción de la vida y el trabajo diferente a la tuya o haber creado expectativas opuestas sobre el futuro, pueden ser palabras mayores.
Cuando elegimos romper una relación hablamos de esas incompatibilidades, hablamos de necesidades insatisfechas, de emociones perdidas, de deseos diferentes o de evolución por caminos divergentes. ¿No es ésta un forma “subjetivizada” para encubrir consciente o inconscientemente una toma de decisión racional? Tal vez la señal de aviso haya sido un malestar emocional...tal vez una es causa y otra consecuencia o tal vez todo esté tan intrínsecamente relacionado que no exista la una sin la otra.