viernes, 18 de enero de 2008

El efecto halo

El efecto halo es un clásico de la psicología y se refiere a cómo la evaluación que hacemos de una persona está influenciada por juicios previos, de los que a veces ni siquiera tenemos noticia.

Un ejemplo típico es considerar que una persona bella, además es talentosa o inteligente o la inversa, que un hombre feo por eso es malo o peligroso. Pero lo más curioso de este efecto es que es difícil de modificar, aún cuando se presenta evidencia contraria al juicio realizado.


Al respecto de este tema es muy interesante el estudio realizado por Nisbett y Willson. Éstos investigadores llevaron a cabo el siguiente experimento: Tomaron dos grupos de sujetos -alumnos de la universidad- y a cada uno le mostraron un video de un profesor en una clase. El profesor era el mismo en los dos videos, y llevaba un fuerte acento Belga, pero en cada video se comportaba en forma diferente: en uno era amable y tranquilo al responder las preguntas de los estudiantes y en el otro era autoritario y mandón. Un grupo sólo vio al personaje “bueno”, y el otro sólo vio al personaje “malo”. Una vez que cada grupo vio el video correspondiente, se les pidió que evaluasen el atractivo físico del profesor. Por supuesto, el grupo que vio el video del “buen” profesor lo clasifico como más atractivo (incluso el acento como más encantador) que el grupo que vio el video del profesor malo. Esto confirmaba para los investigadores la presencia del efecto halo en el juicio que hacían los sujetos del profesor, pero la novedad que vino a agregar el estudio es que cuando se le sugirió a los sujetos que quizás su evaluación del atractivo físico estaba influenciada por la forma de comportarse del profesor, se rehusaron a sopesar esto y continuaron convencidos de que su juicio había sido emitido con objetividad...


Esto demuestra lo poco que sabemos sobre aquello que influencia nuestra evaluación de las personas y del mundo, aun cuando creemos hacer juicios de valor objetivos, y cuán reluctantes nos mostramos a cambiar nuestra forma de pensar.

Aprovechando los conocimientos sobre la mente humana, estos fenómenos son utilizados en diversos ámbitos, como la publicidad. Que salgan modelos estupendos no es por el mero disfrute del espectador. Se buscarán las características determinadas que se deseen se "transladen" al producto: belleza, atractivo, seguridad...

Se ha estudiado también en los juicios con jurado, para saber cómo presentar al acusado para que los miembros de éste le juzguen favorablemente.

Sin embargo, más allá del ámbito de estudio o su aplicación comercial, el efecto halo también es un importante objeto de reflexión sobre nuestro comportamiento "de-andar-por-casa".

Hay personas que dicen eso de "se me da muy bien catar a la gente con un solo vistazo" o "se le ve de lejos"...

Más allá de los estereotipos, que también nos influyen mucho, ¿juzgamos a la gente a partir de un solo rasgo, generalizándolo a otros ámbitos?


Para con nosotros, nuestro comportamiento siempre es situacional, es decir, condicionado a los factores externos. Actuamos de una determinada manera porque las circustancias lo requerían así. Cuando juzgamos a otros, habitualmente inferimos factores internos: actúa así porque es así. Este otro efecto, relacionado con el efecto halo, nos llevan a generar "teorías" sobre alguien, sobre su personalidad; que resultan muy difíciles de cambiar.


Así que, antes de categorizar a alguien como antipático, maleducado, soso, estúpido o demás lindeces que creemos tenemos derecho a opinar sobre alguien, sería bueno tratar de analizar los motivos que nos han conducido a configurar esa opinión; si las premisas que nos llevan a esa conclusión son verdaderas o falsas o asegurarnos de que al concluir no hemos comitido algún fallo "lógico"...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

como molA

PAKYTA dijo...

MUY INTERESANTE LA DENOMINACION DEL EL EFECTO HALO,Y MUY CERTERA