jueves, 22 de noviembre de 2007

Sacrificar por amor

El sacrificio por la persona amada, por la relación...parece algo sacado de cualquier película sensiblona y taquillera de Holliwood o incluso de cualquier culebrón de media tarde. Al hablar del esfuerzo y los sacrificios por amor lo primero que nos viene a la cabeza son los innumerables obstáculos a salvar para conseguir estar con nuestro "principe azul" o la "mujer de nuestra vida"; pero las dificultades no acaban al conseguir establecer la relación, ahí se acaba la película.

El verdadero esfuerzo comienza en ese momento. Lo que no enseñan ni los cuentos, ni las telenovelas es lo difícil que resulta mantener una relación, las decisiones que tendremos que tomar a lo largo de esta y las pérdidas que tendremos que aceptar en el camino. Y es que cada decisión implica necesariamente la pérdida de las opciones restantes.

Pero, ¿hasta donde ha de llegar el sacrificio? ¿Hasta donde apostaremos por una relación? Estas preguntas no tienen respuesta universal o, al menos, no una que yo pueda daros.


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Está claro que volcarse en una relación hasta perder nuestro "yo", nuestra identidad no surte efecto. Si nos diluimos en la relación, la pareja se destruye, porque deja de haber dos componentes. Pero, antes de llegar a esto, ¿dónde está el límite? En una sociedad en la que prima el individualismo, no queremos ceder ante nadie, no queremos cambiar por nadie, ni dar nuestro brazo a torcer. Nos escudamos en el "yo soy así" y en el "quien me quiera ha de aceptarme como soy" para mantener una postura rígida, porque nos da miedo perdernos en los ajustes necesarios para adapatarnos al rol de pareja. Pero quien no cambia no evoluciona.

Es indudable que para compartir tu vida con una persona es necesario adaptarse y la adaptación no es posible sin cambio. Hasta donde seamos capaces de dar por alguien sin perdernos a nosotros mismos por el camino es algo que depende de cada uno.

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